Cómo comprar tu primera propiedad en Paraguay
Del presupuesto a la escritura: los pasos, los papeles y los costos que casi nadie te explica antes de firmar.
10 min de lectura · 6 secciones ·
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Del presupuesto a la escritura: los pasos, los papeles y los costos que casi nadie te explica antes de firmar.
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La primera propiedad casi nunca se compra al contado. Antes de enamorarte de una casa conviene saber cuánto podés pagar por mes sin ahogar el resto de tu economía. Una regla prudente es que la cuota del crédito no supere entre el 25 % y el 30 % de tus ingresos netos mensuales.
Sumá también el anticipo. En Paraguay los bancos y financieras suelen exigir una entrega inicial de entre el 20 % y el 30 % del valor de la propiedad, aunque programas de vivienda de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) permiten entradas más bajas para primera vivienda. Y no olvides los gastos de cierre: escribano, impuestos de transferencia e inscripción pueden sumar varios puntos porcentuales sobre el precio.
El crédito hipotecario es el camino más común. La propiedad queda en garantía (hipoteca) hasta que terminás de pagar. Los plazos van habitualmente de 10 a 25 años y las tasas dependen de si el préstamo es en guaraníes o en dólares y de tu perfil crediticio.
La AFD es un banco de segundo piso: no presta directo al público, sino que fondea a bancos y cooperativas con líneas como «Primera Vivienda», que ofrecen tasas y plazos más accesibles. Conviene pedir cotizaciones en varias entidades y comparar el costo total del crédito, no solo la cuota mensual.
El mercado paraguayo es bimonetario: las propiedades en Asunción y su área metropolitana se publican y negocian mayormente en dólares, mientras que en el interior y en los tickets más bajos pesa más el guaraní. Si tus ingresos son en guaraníes y el crédito en dólares (o al revés), asumís un riesgo cambiario que conviene medir antes de firmar.
Los pagos grandes se hacen por transferencia bancaria, casi nunca en efectivo: además de ser más seguro, el sistema financiero exige justificar el origen de los fondos en operaciones de este tamaño. Coordiná con tu banco los tiempos de la transferencia para que el dinero esté disponible el día de la escritura.
Antes de señar, pedí el Certificado de Condiciones de Dominio en la Dirección General de los Registros Públicos. Ese documento dice quién es el dueño legal y si la propiedad tiene hipotecas, embargos u otras cargas. Comprá solo a quien figura como titular.
Cotejá también el estado en el Servicio Nacional de Catastro (superficie, ubicación y valor fiscal) y pedí los comprobantes de que el impuesto inmobiliario municipal y las expensas están al día. Una deuda impaga puede trasladarse al nuevo dueño si no se aclara en el contrato.
Cuando decidís avanzar se firma una reserva o seña y luego un contrato de compraventa que fija precio, forma de pago y plazos. La transferencia de propiedad se formaliza en una escritura pública ante un escribano, que verifica la documentación y redacta el acto.
El paso final —y el más importante— es inscribir la escritura en los Registros Públicos. Recién ahí la propiedad queda a tu nombre frente a terceros. No consideres cerrada la compra hasta tener la inscripción registrada.
Enamorarse del inmueble y olvidar el barrio: la ubicación pesa más que los detalles de terminación, porque define la plusvalía a futuro. Mirá servicios, accesos, seguridad y qué se está construyendo alrededor.
Subestimar los costos de cierre y las reformas. Dejá siempre un colchón. Y usá el precio por metro cuadrado de propiedades comparables para no pagar de más: es la forma más simple de saber si un precio es de mercado.